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HEMATOLOGÍA

Consideramos al hemograma como un protagonista en el diagnóstico de nuestros pacientes.

Todos los hemogramas comienzan con un análisis macroscópico, rectificando una óptima condición de la muestra (tubo y volumen correcto, presencia de coágulos, lipemia, hemólisis u otras condiciones que puedan interferir con los resultados). Luego viene el análisis numérico en contadores hematológicos de última tecnología, seguido de una completa revisión de frotis sanguíneo donde se confirman los conteos, se analiza la morfología de cada línea celular y se buscan alteraciones que puedan sugerir infecciones, neoplasias o respuestas medulares anormales. En esta etapa también detectamos eritrocitos nucleados, cuya presencia requiere modificaciones en los conteos leucocitarios para evitar errores en interpretación.

Todos los hemogramas que presenten un bajo conteo de glóbulos rojos incluyen recuento de reticulocitos para poder clasificar la anemia y aportar al pronóstico del paciente.

Nuestros hemogramas incluyen finalmente una conclusión (cooperando en la interpretación de los resultados) y observaciones (donde entregamos sugerencias como realización de exámenes complementarios y futuros controles hematológicos).

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